¿CASUALIDAD O PROVIDENCIA?

¿Tú de qué lado estás? ¿De aquellos que creen que nada es un milagro o de quienes creen que todo lo es?

Se le atribuye al físico alemán, Albert Eistein, esta frase: «Solo hay dos formas de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro.»

Aquel día, al terminar la misa tan maravillosa, llena de sentido y de gracia, en un momento especial para mí, de oración profunda y conexión con Jesús, donde el arrepentimiento se declaraba presente, surgió la bendición del sacerdote Richard y luego estas palabras: “Hoy vamos a felicitar a Silvina Garrido en su cumpleaños…”.

Era uno de esos momentos en que te dejan sin palabras ni explicaciones y que misteriosamente te sorprenden tanto que sabes que hay algo providencial detrás, esas casualidades que el hombre llama así para no querer ver la mano de Dios en todo.

¡No era mi cumpleaños, pero estaba dando mi nombre y felicitándome!

Había sido una misa en donde por primera vez mi sentir y accionar se inclinó verdaderamente por el camino que Jesús indicó: “«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí», Juan 14:6. Al menos mi oración, la profunda reconciliación y la eucaristía espiritual fue afín a la Palabra de Cristo.

La verdad humana fue rápidamente dilucidada y era que, a dos pasos de mí, estaba sentada una señora mayor y su hija. Ella se llamaba Silvina Garrido y cumplía 85 años. Fue emocionante para mí ver a esa mujer, tocaya de nombre y apellido, que venía compartiendo conmigo misa tras misa, cada domingo.

Rápidamente al finalizar, fui a hablar con mi tocaya e intercambiamos historias de vida. Sus padres y abuelos, oriundos de León, España, habían viajado por Cuba y allí habían conocido el nombre “Silvina” que luego pondrían a su hija. En mi caso, le expliqué mi origen argentino y antepasado de abuelo oriundo de Sabucedo en Galicia, a solo tres horas de distancia desde León. Cierto es que Silvina es un nombre de origen latino (derivado de silva, que significa bosque o selva) que se utiliza en varios países hispanohablantes e Italia. Según se cree significa «la que pertenece al bosque» o «la mujer de la selva» y se asocia culturalmente con la fortaleza interior, la serenidad, la libertad y una conexión profunda con la naturaleza.

Llamativo fue saber que el sacerdote se había equivocado aquel día, porque el cumpleaños de aquella mujer sería la semana siguiente, pudiéndola haber felicitado en la misa del domingo próximo.

¿Por qué la casualidad o Providencia -como prefiero llamar a estos acontecimientos- quiso que fuera ese día y no otro? Tal vez desde algún lugar remoto Alguien quiso llamar mi atención aquel día y tal vez, bendecirme.

El hecho de que el sacerdote estuviera diciendo mi nombre en aquel momento fue para mí, en mi corazón, una bendición de la Providencia que asentía con su gracia por el paso que había dado en aquella misa. Fue uno de esos momentos únicos, en que quienes somos creyentes en Jesús, comprendemos sin ver, se nos revela en un instante lo divino.

Relacionándolo con la mirada de Eistein con respecto a las dos únicas formas de vivir, y a cómo el diccionario explica el significado de la palabra milagro como la intervención divina en las leyes naturales, o, en otras palabras, la intervención de Dios en el mundo, prefiero ubicarme en la mitad de la humanidad en que vemos la vida como si todo fuera un milagro.

Y tú, ¿de qué manera vives?.

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